Radiofrecuencia Corporal

El principio de calentamiento por radiofrecuencia se basa en el movimiento de las cargas eléctricas, debido a la presencia de un campo eléctrico que cambia de polaridad en forma alternada, constantemente. Al aplicar un campo eléctrico a los tejidos, sus moléculas de agua (dipolos) tienden a deformarse, ya que las cargas son atraídas por el electrodo de polaridad opuesta (principio de electrólisis).

Cuando se invierte la polaridad del electrodo, las cargas de las moléculas van en sentido opuesto, y estos cambios sucesivos de dirección causan fricción molecular, generando energía cinética, lo que se transforma en calentamiento. Cuanto mayor frecuencia, más intensa es la fricción y por lo tanto, mayor el calentamiento.

Radiofrecuencia Bipolar o Multipolar.

La energía que aporta la radiofrecuencia bipolar o tripolar  es mucho más focalizada. Alcanza mayor profundidad y mayores temperaturas internas que otros métodos de transferencia de calor. Los tejidos se calientan hasta tres veces más.

El calor es máximo en la zona de aplicación porque la dispersión de energía es mínima, lo que hace que se requiera menos potencia para producir el mismo efecto que con los equipos monopolares, al tiempo que se reducen los riesgos de quemaduras en la piel del paciente. Esto es similar a la diferencia entre una luz común y una luz láser; esta última, al estar focalizada, concentra toda su energía en un punto relativamente pequeño.

Debido a la mayor densidad de potencia en la zona de aplicación se permite el calentamiento simultáneo y uniforme de las capas superficiales y profundas de la piel. Es decir, produce el calentamiento de piel y panículo adiposo de forma pareja. Durante la sesión, la acción es la misma en los dos planos; de este modo se optimiza el tiempo y se aceleran los resultados.

La Radiofrecuencia Corporal está indicada como tratamiento de la flaccidez de brazos, abdomen, tronco,  y piernas, asociada a otras terapéuticas.