Luz Pulsada Intensa (IPL)

El cuidado de la piel es un tema de interés tanto para el género femenino como para el masculino. Los vellos indeseados, las venas faciales, las manchas y el envejecimiento de la piel pueden ser tratados por la Luz Pulsada Intensa.

El sistema de IPL (Intense Pulsed Light), utiliza una clase de lámpara flash especial, que genera una fuente de luz policromática de alta intensidad, con un espectro de entre 515nm y 1.200nm . A diferencia del láser, que emana una fuente de luz focalizada, ésta expulsa  ondas más amplias.

En la década de los noventa, en los Estados Unidos se comenzó a investigar sobre el efecto de las lámparas flash en el tratamiento de las lesiones vasculares, y fue entonces cuando se descubrió el efecto que el IPL tiene sobre los fibroplastos de la piel, estimulándolos para que produzcan más colágeno, lo cual produce una mejora importante en el aspecto de la piel. Por este motivo, el IPL es usado en tratamientos de disminución de manchas solares, venas de la piel, remoción permanente de vellos, entre otros procedimientos.

Los tratamientos con IPL tienen ventajas, entre ellas, que el tiempo de recuperación es más rápido, pueden ser tratadas grandes zonas al mismo tiempo, las sesiones son cortas y no producen dolor, actúa con igual eficacia en pieles claras y en pieles oscuras; y hay menos probabilidades de producir cambios pigmentarios que con otros procedimientos.

El impacto de los rayos de luz sobre la piel suele producir una molestia leve, que muchos describen como una sensación de quemazón o pinchazos. Tras la aplicación del tratamiento de depilación puede producirse un enrojecimiento en la zona, cuya duración varia desde algunas horas hasta varios días. Se resuelve de forma espontánea y se mejora aplicando frío. También puede producirse una ligera hiperpigmentación transitoria, que no requiere tratamiento específico.

Luego de ser aplicado el sistema de IPL para cualquiera de los tratamientos anteriormente citados, se recomienda evitar la exposición directa al sol, o en caso de hacerlo, se aconseja la utilización de un fotoprotector en la zona tratada de 4 a 6 semanas antes, y después de cada sesión de tratamiento.